viernes, 25 de enero de 2013

Me provocas



Acercamientos íntimos Leticia Herrera





Me provocan tus senos arrogantes
y dos soles en la punta de ellos
me provoca tu piel de blanco lumen
como montañas milimétricas de nieve
tersura de espejos reflejados por tus muslos
en un manto de nubes te proteges
como ventanas de luz tu cuerpo nace
y tus muslos profundo  languidecen.

Miro tu rostro mirando el centro de tu mundo
y como un universo engrandecido
tu rostro sereno me provoca
y me quita el suspiro ahogado en mi deseo
flor de pradera, belleza antigua
mujer de un destino que el destino
te cambia de camino
y en el camino mismo
se cruza contigo mi destino
y te imagino con soles y lunas y planetas
tu vientre que también provoca
y la vida que toda en ti provocas
vida por vivir y no vivida
que quiero vivir entre tus vidas
amarte así sabiendo que eres mía
soñando que en este eterno regodeo
me provocas a quedarme aprisionado entre tus piernas
y al centro de ella mitad luna
cuarto menguante de mis noches
sueños prohibidos en la parte mágica del alba
amor dulce de la madrugada
cuellos y caderas a la mitad del infinito
pájaros  haciendo nidos por tus poros
mariposas que  nacen de la nada
y en Venus se posan

labios y frutas rojas
que en si provoca
que te piense como un durazno descarnado
y en mi provoca un beso fiel
un temblor de cíclope
de ser todo y de nadie
Ulises recorriendo geografías
océanos que habitan por tu cuerpo
cuencas de agua brotando de tus manos
y manantial de dátiles y uvas
que en tus senos se derraman
sumideros del olvido

permanencias del atrevido aventurero
provocas la magia y el misterio
lo terrible que es la vida
sin todo esto que provocas
haces el enigma trasparente como un río
como una mañana en mi ventana
eres parvada de gaviotas
y criaturas encantadas
eres puerta de mar abierta
que el río caudaloso desemboca
azúcar y sal entre dos bocas
corrientes de agua que el amor provoca
y así sencillamente me provocas
amor de verte y de esta forma de quererte
que sin querer tu me provocas.



jueves, 24 de enero de 2013

No saber de ti




                                                                  Acercamientos Leticia Herrera

No saber de ti, inventar tu llegada,
cuando no leo de tu cuerpo
salvo algunos suspiros de viento
o jardín enterrado en sepulcro,
es como un siglo de tiempo
sentimiento en naufragio
a mitad de la espera.

Y es que me mueres de amor
en cuadernos pintados
con pájaros negros
en cuadro de ausencias,
camposantos en noches sin astros
mariposas  a las dos de la tarde.

Y en silencio imagino
que recorro tu cuerpo
despojado de verbos
y me muero en tu boca
de rojos ausentes,
y reinvento tus manos calladas
por toda mi espalda
y describo tus piernas
de  luna encerrada
y tus labios de soles
cautivos,
lejanos,
sin mis labios de instantes presentes
que me invaden de tiempos vacíos
y me habitan tus muslos en ellos
y me piensas palabra  profana
que se atora  al querer expulsarla
y mis huesos se oxidan 
de querer rescatar tu pasado
y ahuyentar los fantasmas
de países lejanos
y te pienso,
te extraño,
como un día que camino en la playa
y es el viento el que moja mi cara
sin los pájaros blancos del alba
y las olas recuerdan tu alma
y tus pies empapados de aurora,
de unicornio extraviado en la arena
que dibuja un dolor que no duele,
solo esta opresión de silencio en mi pecho
en una larga avenida de letras
que recuerdan mis mundos perdidos,
las canciones cubiertas de olvido
sin esta copa de vino
que al mojarla en mi lengua
es ausencia de paloma preñada
de los sueños que aún tengo dormidos.

Largas noches de tejer con palabras
las tarjetas de amor invisible
con un mustio saludo,
un hola que tal,
un…amiga,
te extraño,
te pienso,
te sueño,
te escribo,
te tejo en  amores ya idos
y silencios de besos perdidos
y silencios de besos queridos
y silencios de beso inventado
de hacerte el amor en silencio,
sin palabras
sin versos
con mi cuerpo inventado
por la edad que se va por los años.

Me he quedado sin tiempo,
sin temor enterrado de ausencias,
solo amor de saberte de a ratos
en pequeños pedazos de historia,
en instantes que no son los que quise
un relato que armaste en mi mente.


Sin embargo 
te extraño
te pienso
ahora es tarde, solo tengo tu ausencia
sin recuerdos de pájaros
o de lunas que besan los astros,
una copa sin vino,
camposanto sin cuerpos
solo tumbas de mundos vividos
y te pienso
te extraño
te pierdo
aunque nunca te tuve.

miércoles, 23 de enero de 2013

Pétalos de tiempo


                   La persistencia de la memoria Salvador Dalí




No cambiaría jamás
este universo informal
donde crecen las semillas de lo absurdo y lo genial,
donde el hierro se retuerce y se convierte en lo esencial. (Nacha Pop)




A Zaraceno y Viajero:
cronopios



I

Pasan los días 
y como algún título de memorias vivas,
también pasan los años
con todos los sucesos arrastrados al último vagón
y las leyendas se incrustan en las sombras del recuerdo
por las  estaciones de un ferrocarril sin destino,
como un lento transcurrir
en que  los relojes mojados,
son elipses dobladas por extraños sentimientos
sillas de montar para un corcel de cactus
en un desierto mágico donde las flores son de piedra
bañadas  por una fina lluvia de tiempo, nacida de la luna.

Los pétalos son borrados por el lento acontecer
en el largo engranaje de la historia
donde  cada vuelta de tuerca es devorada.

II


En este paréntesis de pájaros inmóviles,
donde las  palabras son ahogadas
por el color profundo del silencio
en el lago de los sueños;
una niña juega con un aeroplano y una estrella,
en una casa de agua encantada de un país lejano.

En el momento que un hombre 
espera el tren de las cinco de la tarde,
una gaviota encendida con las llamas del futuro,
eleva sus plegarias al azul profundo del alba,
sus alas despliegan la esperanza 
de arribar a un puerto sin aduanas.


III

En las calles empedradas de memorias rotas,
calzadas que conectan el sentimiento colectivo del pasado,
redes perforadas del desatino conquistado,
caserío abandonado,
pueblo fantasma en que el ayer tenía un destino,
ahora un libro inédito,
leyenda extraviada en un mundo de acertijos.

En las catedrales de arena
construidas en la mitad del mundo,
el soy,
el eres,
son polvo en la oración del infinito
recuerdo sepultado en el arco del olvido. 

En esta iglesia abandonada,
brotan crisantemos pétreos
y en el centro,
la madera nazarena,
cedro de Líbano,
ahuehuete perfumado,
altar de ceibas amazónicas,
el polvo pronunciado
de lo que algún día seremos,
reloj de arena,
paso del tiempo de un cristal a otro,
duelo de espejos,
las dos caras de este accidente afortunado,
imagen y objeto frente a frente,
misterio y soledad,
carnaval y cofradía
en ceniza dibujada,
hola y adiós en el abrazo de la muerte,
hojas arrancadas en el libro del destino,
collar de símbolos que el pensamiento teje
razones sin razón en este viaje solitario.

Pero sabemos que no es polvo en travesía,
sino el regreso al lago mágico,
la placenta líquida,
Stabat Mater
amada,
tu vientre iglesia de agua
jardín de dátiles y acacias.

A lo lejos una niña juega con estrellas
y un aeroplano
y un hombre sin equipaje,
espera el tren de las cinco de la tarde
que atraviesa el lago mágico de sueños;
del agua viene y  a ella torna
dulce placenta,
útero cósmico,
madre universal.
Ella lo espera
siempre,
deshojando los pétalos del tiempo.

martes, 22 de enero de 2013

Mi amigo el brujo


A Waldo,  hermano, brujo, Ese, compadre, amigo


El brujo me llegó en una bicicleta de dos alas
en un murmullo de piedra blanca
me susurró al oído
me comentó de su viaje en el peñasco allá por Arizona
un Huichol y un Comanche fueron sus pilotos
mientras el  realizaba un viaje al Sur
donde marcos se encontraba
y todos los herederos de los mayas
la cofradía se gestaba entre momentos de historia
pedazos de magia y resistencia
el águila anunciaba la esperanza
pero el viejo cantaba al sonido de sonajas
construidas de silencios y morados coloridos
el brujo bailaba con la luna y el coyote
mientras su perro de igual nombre descansaba
las letras se engarzaron en collares de tiempo
conjuros y letanías de esperanza
nacía el mitote de los versos
al compás de una música celeste
y vigías en los cuatro puntos cardinales
un blusero, un rockero, la nada
y un hechicero en el susurro del viento.

Mi amigo Waldo viajó conmigo
se cruzaron los caminos
Nos embarcamos en invierno
hacia otras tierras dignas de la rabia
de saber que no hay caminos
ni mares, ni puertos esperando
mientras no desempeñemos la palabra
esta es cautiva hasta que todos los hombres
y todas las mujeres 
puedan ser Amor
paloma liberada
la sonrisa de un niño en la montaña
un caracol en mil escuelas
el indio nuestro hermano redimido
y el poderoso aniquilado.



lunes, 21 de enero de 2013

En fragmentos




                                                          Entre Líneas Lety Herrera



                                                                                                 El crucigrama elaborado en tus ausencias
                                                                                                 es una carta enviada en un sobre sin destino.



En este relato dividido
en mil pedazos

de relojes detenidos,

de pueblos sin historia,

una por una

mis palabras se reflejan

en una búsqueda constante

por  los fragmentos de lectura

que descifro en tu mirada.


Resolver  teoremas por  tus labios,

navegarte  amor sin geografía,

saberte flor entre mis huesos

y sentirte verso en luna quieta

por  las soledades de mis manos.


Entre campanarios mudos
y corredores donde tus versos fluyen

hacia un mar de espejos escondidos,

una iglesia sin ángeles te habita

en una procesión de letanías

que susurran  por tu cuerpo, 

un relicario de besos sin destino

y el infierno que atravieso en tus silencios.



Partido en pájaros


(Poema gráfico de Amalia Cabral de Zalles)





Estoy partido en tres mundos,
dividido por palabras que  se cuelan
por los recovecos de mi cuerpo,
se apoderan de un lugar
y se estacionan para gestar letras;
son gallináceas
en un lugar sin mallas.    
                   
En otro mundo hay una ventana 
donde los pájaros se cuelan
y hacen de mi sed su abrevadero,
 juntos nos saciamos de la nada.

Ríos secos  me recorren
en este sistema planetario,
cuencas, páramos a la espera de las aguas,
en tanto los pájaros dormidos 
sueñan con mis sueños
y las gallinas ponen su ración de letras
concebidas por este mundo de palabras,
diluvio interminable,
monzón,
ciclón,
tormenta repetida.


En esta trilogía de semánticas
en que la abstracción del pensamiento
es el nirvana del hambriento,
mi piel es el periódico del tiempo,
mi rostro un libro de historia inédito
que solo es recorrido por mis ojos
en las pocas ocasiones que me postro ante el espejo,
la ausencia de fugaces emisarias
una huella de olvido dejada por el viento
mientras la tarde sin prisas se levanta.

Resulta que en revistas literarias se han perdido
las otras palabras no gestadas,
los deseos de muchas voces cacareadas
en ese gallinero de metáforas.

Hay un mapa estelar dibujado
por brujos medievales
que se definen con círculos perfectos
las elipsis de los astros decadentes,
una colina en la métrica del verso
y la torcaza solitaria picoteándome los sueños.



Tres son la señales que han tenido a bien
dejar sobre mi cuerpo en el camino de la vida,
los bufones del destino:

A saber el día que me perdí en una enciclopedia
y nadie me encontraba,
hasta que en la sección de los mitos y leyendas,
dormido había crecido;


en otra ocasión por esas ironías del mayor de los bufones,
una ola de historias sustentadas,
me arrastró a la orilla de una playa
desnuda,
solitaria 
una mujer
envuelta en apotegmas o teoremas,
me pidió que encontrara los axiomas sustentados por su sexo.

Entre estas tres señales mi cuerpo ha sido recorrido,
dibujado,
escrito,
sepultado;
ha sido nido de sentimientos inconclusos
alas de deseos insatisfechos
paradojas de noches amorosas 
con plenilunios de  amores no resueltos


y finalmente,
atado a la diosa más cruel y despiadada,
aquella que no perdona un minuto de descanso
adoradora en si misma de sus dones
que a veces se apodera de mi savia.


Atado me encuentro en sus extremidades.
Sinécdoques, imágenes de pájaros,
otra vez condenado por los pájaros
como una marca feroz sin resolverse
al no encontrar ambos la fuerza suficiente
para dejar sus brazos;

manos de pájaros sus alas
pájaros despiertos sus entrañas
pájaros picando mis entrañas
alimentándose de versos y palabras

al fin pájaros
mi fiel imagen
el símil repetido
en silencio de trinos en las hojas 
del periódico incrustado
a la parte mas oscura del relato,

figuras que se pegan a la palma de mis manos,
huellas violentas en un dulce desafío,
brújula pájaro,
mujer pájaro,
diosa pájaro
que en pájaro transforma
cada una de las letras de mi cuerpo.


Es la poesía sinónimo de pájaros
cautivo eterno hasta que el cuerpo muera
soy por ella fiel adorador de pájaros
como pájaros los dones en que estoy encadenado
finalmente pajarero,
su eterno enamorado.

domingo, 20 de enero de 2013

Círculo de amor






En esta inmensidad donde te siento mía,

en este recorrido continuo por tu cuerpo,
tierra firme donde te surco y pienso.
En esta plenitud del todo y nada
en que las geografías se desvanecen,
cuerpo sin fronteras,
solo las cartas estelares te pronuncian:
eres el sendero del silencio,
ave dentro de mi ave
que recorre alrededor de un sol distante,
circunvolando ave majestuosa alrededor de mi destino,
en numen de tu piel irisas los colores
que fecundas en el profundo y misterioso jardín de mis placeres,
espalda perdida en la quietud del sueño.

Despierto estoy en un reclamo de pájaros inquietos,
en el zumbido indescifrable de una abeja rondándote,
pezones destilando miel de tus encantos
en besos polen de amor sobre tus labios,
amor sagrado que en el amor profano hemos liberado
con océanos desbordados por tu cuerpo
y en tu cuerpo como una isla naufrago,
mar de quietud nuevamente que nos moja,
multitud de símbolos mudos nos pueblan,
mis manos en oración te rezan por tu vientre.
Asgo tu aliento, sagrado mantra
que se transforma en savia, magma,
líquido de luces que estallan por tu prisma,
en un sinfín de colores encendidos por tus poros.

Volcanes en alerta en un terreno milagroso,
como una procesión de místicas doncellas,
van tus senos pronunciando su propia letanía
ristra divino.

Huerto del regazo de esta alma mía.
Bajo tu naranjal descanso,
en su sombra recorro tus contornos
y dentro de ti llueves,
en tu valle lacustre me sumerjo,
magia distante...
llueve tu cuerpo y te bautizo
con lluvia de palabras y de verbos
y tu misterio es trasparente cuando estamos juntos.

Mar,
monte sagrado,
árbol sin prisa,
longevo,
territorios que contornan la palma de mi mano;
es tu desnudez la mitra donde pronuncio mis plegarias,
en cada poro naciente, oriente de mis besos
tus labios emergentes,
flor en gestación cuando te deletreo,
flor profunda es tu vientre en cautiverio,
finalmente liberado en sus anhelos
en esta inmensidad donde te siento mía. 

Con esencia de mujer


Equilibrio emocional I y II   Angeles Charlyne



Estaño de cristal combinación de trasparencia
sus cejas dos letras en el  origen del cosmos
ojos que en su mirar profundo hechizan
mantra del alma pureza y  loto indivisibles

de pedazos de noche y  azucena sus manos
y en el talle escondido por la tarde, una flor
Nelumbo nucifera su huella en esencia de mujer,
el cielo se pronuncia en su dulce paseo por el mundo.

Es su alma, una colmena en que el edén se deposita
Om, su eterno principio, el generador del mundo
las dos primeras letras que en un suspiro brotan
manantiales de un deseo de ser eterno sus senos

Secreto inabordable lo que sus muslos guardan.
Como un tesoro enterrado en un río subterráneo
me bautizo entre los espejos líquidos, en su reflejo:
ninfas celestes, suspiros de viento, arena de gaviotas.

En su silencio diluido mi espíritu  es zarandeado
con una coladera mágica donde se quedan los recuerdos,
viajo con ella por instantes en esta eterna travesía,
momentos que son segundos en el devenir del tiempo.

Su huella indeleble dibuja señales en mis sueños
donde por un océano de leche viajo hasta encontrarla
y todos los dioses se conjuran para que esté a mi lado.
Ella sabe que la  realidad final es la misma muerte.

En ella muero siempre y despierto dentro de su flor radiante.

OM



bubuas baja bargo devia savi mahim deoyola
om santi


La oración de la madrugada se confunde
con el grito de parto que tiene el alba,
una mujer canta una frase repetida,
en él deposito mi ausencia y mi vacío,
la parte oscura de la noche se disuelve,
todos encontramos la luz perdida
y  la mañana nos devuelve la alegría;

no hay mas desequilibrio en la tristeza,
todos giramos al unísono en dos letras,
en una entramos por su vientre ancho
como un buda que nos sonríe al inicio
y luego una jugada en tres palomas,
tres árboles ramificados en una copa,
nos brinda el símbolo de lo que es vida,
lágrimas que se pierden en el silencio.

Un hombre santo pinta su consuelo
y en polvos mágicos nos devuelve el ánimo,
es cierto, no nos sorprende lo sucedido,
en el remoto tiempo ya no existe,
el mundo es una galleta de harina y miel
o una pócima milagrosa para el enfermo,
la muerte agazapada siempre en acecho
y un costado de luz es nuestro tiempo
en la plegaria  del canto repetido.

Entre la parte inicial de los lamentos
la letra m en su misterio nos protege
y en una vocal inmensa nos bañamos.