miércoles, 23 de diciembre de 2015

El jardín de la herrumbre







(regreso a los símbolos escondidos
para atrapar al "cuento")


 Imágenes tomadas de la red



I
Invocas la vigilia,
con las señales del desierto-valle,
el poder del infinito
en una capsula de espacio-tiempo;

Sabes que el tiempo se puede detener
y regresar por sus pensamientos
cuando estos se desbordan en cascada.

Repta por la telaraña
la noche-araña-estrella-llama titilante
sombras tejen para atrapar el instante-insecto-secreto
revelación del misterio envuelto
con la mística cósmica e irreverente del Nahual,
como un soplo de muerte en el borde del cazador.
Acechante,
fugaz.

Sabes que el momento 
se ha llenado con signos inteligibles,
que la mañana, el amanecer,
lo decodifican sin magia.

No hay secuencia,
la reconstrucción del mapa en el futuro
es un tiempo sin pasado.

El espejismo en sí no es la ilusión de lo que se ha vivido
y no pudo atrapar la red;
esta fue perforada por el alba.

Los miles de puntos en el fluir del poder,
del "siempre estoy",  
se reacomodarán en el pasado
para que después de años luz de distancia
lleguen al momento ilusorio de la realidad presente,
cuando se sabe que ya sucedió ese momento
y es así que la trampa del infinito
es un suceso dentro de una galería de espejos
que brotan en un chorro de agua-luz-fuego
en medio del acantilado
para beneplácito del aprendiz de brujo,
su maestro y el otro despistado 
que no lee los signos que están dibujados  
en la piel del viento-noche,
convocado por el querosén y los cocuyos.


II

Yo viajo por el inicio de los tiempos,
entre electrones sueltos,
me convierto en detective de símbolos ocultos,
de la ciencia del orden.
Debajo de las piedras se agazapan las miles de esporas
que llegaron un día a este planeta,
invocan,
atrapan en muchos tiempos fragmentados,
el retorno del agua cósmica,
la ascensión de Sofía y Tamiat
mientras el canto dulce y húmedo de Apsu
nos moja con sus lágrimas de espera.

el Nahual es un viento que esparce la semilla,
las diminutas esporas se descubren
para beneplácito de mi labor detectivesca.

El símbolo de lo irremediable está presente
la fantasía es una parte minúscula del sueño,
la profesía es capítulo cerrado,
los puntos del encaje se alinean a la llegada de las lluvias.


El invierno es el panteón temporal del renacer.

las piedras se mojan con lágrimas dulces del desorden,
útero imaginario donde se gesta el alba.

Repaso el poema de las primeras diosas:
“cuando en la altura de los cielos
Aún no estaban nombrados
Y en lo bajo, la tierra no tenía su nombre”,

las comunidades toltecas, antes sumerias
en la celebración del hueco estelar sin forma
donde será parido el hongo,
la revolución electrónica de los símbolos,
la nueva forma resucitada por la imaginación,
el advenimiento de lo femenino
nuevamente.


III

No es el futuro que se acerca
sino el pasado que regresa en un intento cíclico,
finalmente es el tiempo de los muertos
que resucitan en el panteón de dioses.

Las plantas nos muestran el poder divino
los animales festejan su llegada.
Hénos aquí de nuevo en un ritual abstracto
donde el lenguaje es quien le da forma
y encarna el cuerpo místico del cielo.



Nota:

El inicio del poema babilónico Enuma Elish:

Enuma Elish la nabu Shamanu
(cuando en la altura de los cielos
Aún no estaban nombrados...)

domingo, 15 de noviembre de 2015

Poli- mis- tica






Mística


Que soledad tan grande hermano
Que enorme vacío compartirla
Que terrible revelación se abre
a nuestros ojos interiores
El tremendo fracaso de ser hombres


 Poli- mis- tica

La muerte pisa sus pétalos propios
y el conocimiento nos pone al desnudo
y la política como disfraz de la lucha
desesperada entre hombre-Dios

El  amor sin máscaras
los sudores obligados del alma

la meditación dentro de una cámara sellada
transcurre en el instante de los enfrentamientos
de un trino con el espacio
un lamento fino a través de la noche
el aleteo incansable en un lugar sin árboles
“El juego frío de las estrellas
ahogadas por sí mismas”

El humo se esfuma
se acerca a su gran morada
afuera el ruido de la injusticia
se diluye por todos los pasillos
dando vuelta en cada esquina
en busca de sistemas planetarios
de una nueva cosmogonía

La espera se viste de otras ropas
escondiéndose en cualquier cometa
solitario a la caza del último retorno
la gravedad emerge misteriosa
hacia el punto de contacto



Poli-Mis-Tica  (segunda parte)


La esperanza vuela como polen,
fecunda hacia la rosa,
en un puño se encierra el universo
en espera del grito regresa el dios espúreo
en cualquier lanzallamas de eje vial,
el ruido crece al sentir la proximidad del mar

En un estallido de electrones
se disparan los precios de la dignidad
dormida ante la posibilidad de despertarla
adquiriéndola como sinónimo de sabiduría.                



Del Poemario: "La ciudad de los soles nocturnos" 2006

lunes, 26 de octubre de 2015

Entre un espejo y otro.. como si una cascada





Como una respuesta de los callados lamentos de la noche y  su discurso  despeñado por  las sombras, se develará el misterio  refugiado en la obsidiana y sus reflejos solitarios en la dialéctica del sueño y se rebelará la espera, la tan ansiada caminata por los astros por los cristales celosos del encuentro, la constelación de alcatraces y su aroma que ocultaba tu expectante mirada.
Nos cruzamos en una vereda circundante de las malaquitas pintadas con las señales del final consumado de mi búsqueda.
Estabas ahí, sin nombre ni pasado, sin gramáticas sobre tu piel que pudieran señalar la ortografía en la historia de tus días, antes de que fuéramos bañados por esa cascada de imágenes sin rostro con  los líquidos acordes de una sinfonía, en un armonizado compás de soledades que se mezclaban con el sonido de la espera.
Cruzamos el Aqueronte y le robamos a la muerte su secreto para volver a nacer en otras multitudes de silencios. Desenterramos los espejos que escondían la palabra en medio de la soledad, que nos despedía con un ramillete de tenues lilas que se posaban sobre tus labios con una lluvia de esperanzas rojas, como si el humo dibujara la orilla, el contorno en nuestros cuerpos después del enardecido fuego que se ahogaba en el grito despeñado en la profundidad de nuestras voces.
Nació el dialogo entre las palabras sin que los dos las pronunciáramos, por ese lugar donde la nada era soberana. Entre susurros fueron desprendidas como pájaros al vuelo, guisantes de colores divididos por las franjas de la noche entre la luna y sus sollozos, agazapadas por una resonancia diferente, mientras las piedras, esas enormes arquitecturas de los símbolos, con frases monolíticas  tejían  al tiempo en los costados  de un vasto universo detenido con otro silencio en nuestros labios.
Nos cobijamos de ese feroz sentimiento  que nos conducía al encuentro  sin mascaras con un azul de atardeceres mágicos que dibujaba el horizonte, el destino reflejado por tus ojos.