sábado, 28 de enero de 2017

Anónimo



No he regresado aún del cementerio
ese lugar donde los nombres se diluyen,
se entierran y comienzan a poblar
una ciudad de anónimas calzadas.

Y es con tus ausencias que las anchas avenidas
llegan por momentos a olvidar como te llamas,
y nos destierran a esa ciudad de soledades
donde no existen calendarios,
aquí, el tiempo no es un habitante.

Con una paradoja de silencios,
un camposanto de pronombres,
en cada cruz con el olvido entierra
la ciudad de largas sombras
le recuerda que
tu y yo…
no existes
si no me llamas
si no te nombro
y es que no necesitamos nombrarnos
sólo decir amor de otra forma,
donde los muertos, los fantasmas,
otrora seres vivos resucitan
en palabras que fueron engullidas
en cada una por ellas pronunciadas.

(Mi corazón es así,
un lugar donde todas las arterias
conducen a una patria de incógnitos pretéritos
cuando tu ser no bautizado
y tu pronombre
lo abandonan).

Nosotros somos un plural de misterios
que solamente resuelve la poesía
y en una palabra sobre otra
como un ladrillo en cada sílaba,
dividen de ese corazón imaginario,
cementerios y ciudades solitarias,
porque ni tu ni yo podemos ser
separados de nosotros.
De nada sirve pensar en un tiempo de ambos
(te había comentado que no existen calendarios)
si no nos despojamos de todos los pronombres
hasta llegar desnudos,
sin nombres,
a ese lugar imaginario
donde la luz encuentra por fin su residencia
y se difracta,
nos refleja,
nos entierra con todas nuestras muertes.

Y es en ese constante morir uno del otro
que renacemos sin haber muerto del todo
sin adjetivos ni pronombres

hasta así,
de siempre
hasta así,
de nada.
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viernes, 6 de enero de 2017

La noche/Nocturnos







I

En medio de un caos normal y lúdico,
el atractor de la poesía se desdobla
con los colores invisibles de la noche;
el poema se diseña con metáforas visuales.

Las pociones de magia inexpugnable
ahora son teorías cromáticas del cambio
el movimiento se representa con el negro
y las doce dimensiones de las almas.


La soledad, sensación espacial del sentimiento,
ocupa las vacancias de un diálogo truncado,
la reflexión del punto aislado del  vacío,
oración obligada de los tiempos muertos.

 
Es la noche de igual forma una ramera,
la meretriz en la taberna de los brujos,
sinónimo de magia y  divergencia
en la creación de la palabra y de los símbolos,
cuando es el poeta, el brujo,
el que sabe contar con abstracciones
y desarrolla las ideas de la nada
al plantear  la ecuación de la existencia
y demostrar con el poema  sus teoremas.

II

La noche, la soledad, las dudas, la inquietud,
esta desazón que inquieta el alma
y las mitades de seres que en etapas nos definen,
la mitad de ser sin  mí,
sin ser de nadie,
la mitad de esa parte que somos nosotros,
la mitad de mi vagar sin compañera
la mitad de mi ración de verdes y naranjas
la mitad del desamor enfrente del espejo,
la otra mitad que se refleja y busca
en otra parte que no es atardecer sublime,
el sol partido en dos
en espera al filo de la noche
por un medio día eterno
en la otra mitad del infinito
hasta que en mitades del espíritu se alejan
y en pedazos de sueños se pegan sus mitades.


III

La noche y sus otros soles escondidos
más allá del sol que conocemos.
la oscuridad,
la muerte,
el vacío…
esa oquedad que a veces siento por el pecho,
el conjunto de todos sus silencios
y su pulmón enardecido  de mariposas negras
sin efectos a distancia,
solo recuerdos por mitades
y la noche escondida por sus alas.

Suspiros partidos a la mitad del pensamiento,
el verso buscado que te encuentra por la noche.

Noche atormentada y dividida
noche usurpadora de melancolías propias
noche de noches sin dormir cuando te pienso
evocadora noche de mis días
punto final,
frontera de la sombras.
cómplice
querida
cuerpo de mujer desnudo
por todos mis deseos,
eróticas noches de vigilia
compañera
amada
odiada
noche.



IV

La noche
con su perenne diálogo,
me trasmite su plácido misterio
en este lento transcurrir de los eventos
es sinónimo perfecto de tu sexo;
En ella muero y amanezco
para volver a morir en el intento
al robarle un pedazo de infinito a su misterio 
y renacer en el río de silencios
que fluyen incesantes por tu cuerpo.

La noche
Construye con sus criaturas invisibles
la sinfonía de sonidos amorosos
al conjugar con el murmullo de los astros
el mundo impenetrable de los sueños.


lunes, 2 de enero de 2017

teresaY el lago de los espejos


                                                    Lago de Texcoco de alianzatex.com



A la memoria de Yasert D'Lima




De un pincel brotan mariposas,
vuelan trémulas, eructando colores
en las ciénegas celestes.
Salen del sueño, traspasan tiempos y direcciones,
encuentros virtuales y ceremoniosas despedidas. (Quinto Murmullo Waldo López)

Se quedó en un impasse el poemario que construiríamos, de ti salió la idea para escribir entre los dos un verso e ir tejiendo el tapiz con las figuras de pájaros y cerezos y en un pedazo del telar la idea encapsulada de un bosque, en otra esquina del cuadro se me ocurre colocar a tus maestros,a todos los que tomaban tu mano para elaborar sonetos, aunque yo te comentaba que había mucha modestia de tu parte, estabas convencida que era un don que te habían regalado.

Quizás ahora me ayudes a construir el cuadro tu y yo lo sabemos, porque siempre creí en las conversaciones que sostenían contigo, y me sentí muy contento que me lo hubieras compartido
a lo mejor porque siempre he sabido que la poesía es mágica y que el nahual Don Juan se lo decía a su pupilo Carlos, que en ese universo había mucha brujería, otro conocimiento y en el ensueño se iban creando con metáforas otros mundos.

Había un vínculo, decía el nahual, entre esta realidad y el poema por donde el águila se alimentaba y su energía emanaba. Es por ello que nació ese espacio donde coincidiríamos cuando Waldo escribió el ritual del viaje en peña blanca, entre murmullos del viento y los cantos del silencio.

En todos esos tiempos nos bautizó la magia y el sacerdote principal se transformaba en verso para iniciar la procesión, la cofradía de las ausencias y los dolores que se fueron mitigando alrededor del canto, alrededor de todos los sueños que soñábamos, y era la noche y las estrellas observaban y era la luna el manuscrito indescifrable que se imponía como tarea obligatoria para poder abrir la puerta con la palabra, el conjuro, el punto que generaba el rito.

No puedo decir que ya es tarde, porque ahora te encuentras en el lago de los espejos donde la luna se multiplica. Te devoró el águila, te devoró el verso cuando saltaste al infinito y desde ahí observas.
Ya eres el águila, la luna, el espejo…
Ya eres el verso,