domingo, 24 de agosto de 2014

El manojo de silencios de Waldo






El manojo de silencios de Waldo
(a mi amigo Waldo, hombre sabio)




                                                              La bestia

Entre singularidades en el infinito
como un sueño en el mundo de los imaginarios
un manojo de silencios se derrite por el borde del espejo
un errante titiritero viaja con el mundo a cuestas
por otros universos que aún no existen.
Ha dejado una larga y cruenta historia
de estrellas incrustadas en una cruz de violentas lunas.

Los que tejen sueños y descubren su camino
entre las estelas de la luciérnaga y la hormiga 
han guardado la palabra
y se dispersan con la diáspora de la nada. 
Saben que el camino es como un enramado de pájaros
suspendidos en el colectivo en una vereda sin destino
donde encuentra su acomodo  el misterio
y su paradoja  con la noche
en esas pequeñas cosas guardadas
en el cajón de lo cotidiano.
.

Un balde de  líquidos teoremas (no resueltos)  
Es vaciada en   el amanecer para los otros,
esa parte que  difracta  la vida en dioses muertos,
que se regodean nuevamente con el futuro
cuando saben que el día a día es un camposanto
que ha perforado al planeta con silencios vivos.

La muerte ha dejado de ser metáfora recurrente
ahora es la indiferencia, pensamiento detenido
el  grito que transporta espectáculos mediáticos
y se ahoga en el espectáculo de la fatuidad
el peregrino esconde la palabra en su monólogo
se bebe el universo en un instante, donde la magia,
lo baña con estadísticas y productos brutos
sabe que no puede salvarse y camina por la orilla de lo insólito
mientras tanto las cruces,   las lunas , las estrellas
se disfrazan de profanas  escrituras,
un tren se transforma en bestia
una ley prohíbe la niñez
el pederasta es festejado
otros se  parapetan y no piden perdón.
Los hilos ahora son conducidos por el terror
hemos sido títeres de nuestros miedos
los que han creado a un Dios sin rostro,  

El  peregrino lo sabe y recorre su periplo
ese trayecto que no conduce a nada
en su morral, la palabra escondida
la inmensidad del infinito en un parpadeo
los otros contra los otros y el vacío,
la esperanza es una flor muerta
el peregrino lo sabe
y juega que puede burlarse del destino
en una noche que el universo se le vino encima
al caminar por el borde de la nada.

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