sábado, 29 de noviembre de 2014

La distancia indiferente





En la parte intricada de la frase
cuando el verso de uno y otro
se dibuja
se canta
se recuerda
surge un momento que no es tiempo de poesía
únicamente, un tiempo de respuestas
ante cuarenta años de silencio
presión de sulfhídricos semánticos
la que rige estática la otra voluntad dormida
la que no encierra sueños de emisarios
o navíos en medio de la soledad.

Estamos solos en el rito de escribir
y solos imploramos el rescate del poema
la poesía disfrazada y al asecho
aguarda el momento de la nada;
nos quedamos inermes y desprotegidos
con los encuentros del verbo ante el espejo,
 la canción repetida del silencio,
la ocasión del instante permanente,
la búsqueda del puerto de la dicha
y sin embargo lo sabemos
estamos irremediablemente solos
ante el teclado
o la hoja de papel en blanco
en un momento irracional de locura analfabética
como el que espera la presa con su caña de pescar
en un anzuelo virtual
inexistente
en la mentira de una canción acuática
solos
sin remedio.

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