martes, 23 de abril de 2013

Entre líneas








Tomo mi último trago de café
de un café veracruzano, que sabe a mar
en una tarde de presagios líquidos,
con esas ausencias de silencios,
pájaros con insomnio, por la brisa
 y pensamientos que deshebro
cuando te veo recostada en  un poema
sobre un jardín de piedras y de azules.

A veces me cuelo en tus palabras...
como un polizón en tu navío de verbos
me escondo en ellas y me llevas contigo.

domingo, 21 de abril de 2013

Apertura y Final



    
                                  

 (a W. Roura)

El tablero de ajedrez sobre la mesa
es el ejemplo de las reglas limitadas,
escaques de poder maniqueísta
en que las opciones secundarias
como el círculo, la esfera,
no encuentran acomodo,
solo el poder que los guerreros
le confieren al cuadrado
delinea sus fronteras
en ocho cuadros de un lado
y ocho cuadros de otro lado,
los guerreros de la luz y los
guerreros de las sombras.

El juego empieza con sus reglas
pero no le impide  sonreír
al que defiende,
cuando una pieza minúscula
comienza a mover la maquinaria
y entonces el juego se divide en tres partes,
una trilogía en el campo de batalla.

La apertura es la compuerta de la guerra
que en ocho movimientos escasos
como si fuera un ocho invertido
revierten la cárcel cuadrada de las piezas
y abren la caja de pandora en cada movimiento,
el infinito emerge de ambos lados:
hay infinito generado por la luz
y otro infinito generado por las sombras
y es en el punto equilibrado de la tarde,
como metáfora del tiempo a la mitad del juego,
la que arranca suspiros a los dioses
en un juego inventado por los hombres
que después de dos mil años  de intensas batallas
no han llegado a vislumbrar la mitad de las jugadas,
es también el momento en que los protocolos
y los parlamentos estudiados,
la confrontación de ambos mundos,
son rebasados
y entonces,
el cuadrado se expande
creando nuevamente el universo;
las gravedades provocan que dos cuerpos iguales
retrocedan
y que cuerpos diferentes
choquen
la historia revisa cada uno de los cuadros
en cada instante que cambia el escenario
la física es la ciencia que vislumbra casi,
las trayectorias  posibles de las piezas
cuando la materia encuentre su acomodo
y la entropía
la incertidumbre
el tiempo incierto
(y relativo dentro de una caja)
son las leyes probables del tablero
como una sábana curva que provoca
que las piezas, cuerpos “cuadratarios”
antes celestes, intercambien energías
tengan sus propias reglas:
el animismo inferido por el dios que las motiva.

La geometría es una proyección dimensional
en que el espacio confinado
es el libre albedrío de la mente.
mente, espacio,
materia y movimiento
que junto con el tiempo
crean otra nueva ciencia
para explicar ese  universo
y reconstruirlo
en cada una de las piezas
que son movidas
por la abstracción
la chispa intuitiva en la memoria.

El sacrificio es otra parte importante del rito
a veces para atrapar al enemigo
acechando en alguno de los cuadros,
inmolas a uno de tus hijos
sin que por ello haya ofrendas
en zarzales incendiados
para un dios inexistente,
solo recompensas sin pérdidas
al final de la contienda.


Es la batalla en que la nada
defiende su papel obligatorio
parecido al de la vida
con la muerte.
la representación de la estrategia
en tres actos
que cambia varias veces de final
cuando es el triunfo
de la mente mas brillante,
la que aborda el intermedio
la mitad del espectáculo,
el medio juego
y la otra mente
reconoce en ese acto
su derrota.
…………………………….



Boca del Río Ver. 29 de abril 2008

viernes, 19 de abril de 2013

El misterio de tus muslos




 

In to he Yellow Poem.- Lety Herrera





Me lleno de ti en cada instante, en una sonrisa, en una espera, en una ausencia, en el silencio, en tu mirada, en tus palabras dulces, como la imagen del colibrí.
Me lleno de ti en la distancia, en la separación, en el olvido, en el tiempo que me falta de verte.
Me lleno de ti, en la exquisita suavidad de tu risa, en las caricias que nos damos, en el espacio inexistente, en los lugares remotos: cuna de poetas y hechiceras.
Me lleno de ti desde el momento del embrujo, desde el hechizo de tu ser cósmico, cuando el poema emerge silencioso por cada poro de tu cuerpo y flota en el ambiente.

Eres la bruja del amor que me tocó sutilmente con su aliento de polen desprendido de una flor despojada por el viento, en el vuelo de las mariposas. Tallo, pétalo, corola, abejorro, viento y sol, son los ingredientes de tu pócima, y solo pienso en el conjuro de tus muslos para amarte.

Te deseo siempre,
siempre tengo ganas de ti,
mi amor es más fuerte (que el polvo enamorado de Quevedo)
y mas profundo que la nada (tus muslos son profundos).

 

Tus muslos son la compuerta de mis sueños escondidos, los recorro lentamente, viajo en ellos y se trasforman en el camino iniciado por el Marakame, el peregrinaje del huichol: “en silencio, en abstinencia de sal y de placeres por un año”; entonces emprendo nuevamente el viaje hacia el lado oscuro de la luna, en el otro estallido del cometa para llegar al monte, a su mitad, mitad luna, mitad mujer, mitad planta, mitad ser en esa parte de la tarde que se confunde con el alba, en la mitad de la noche, como un viaje de peyote para iniciarme en el rito de tu amor.

En ese lado del mundo duermes, y entre sueños, me escurro por tus sábanas, rozo tus muslos, siento esa forma indescriptible y difícil de narrar en un poema, siento ese toque eléctrico, electrónico, mágico, chamánico, del roce de tus muslos con los míos, y me convierto en sábana y piernas de mujer y somos uno solamente, somos tú, arrullándonos, meciéndonos, sintiéndonos en el suave murmullo de la noche, en el silencio acompasado de tus sueños, viajando entre tus párpados cerrados por mis labios y mis manos besándote en la nada, en ese lugar común de todos los misterios de la vida, ese lugar que es sol, magia, noche, vino, sed y hambre de alma, hambre de ti, hambre de música, hambre de amor, de amar, de ti, hambre de ti entre tus sábanas.


Porque te pienso y mi cuerpo se llena de preguntas, te siento y tu cuerpo resuelve geometrías, se invade de teoremas, me llena de respuestas sin preguntas, me llena de universos paralelos y como un hoyo negro, cuando viajo y te recorro, soy atrapado por tu cuello y por tus senos, me sumerjo entres los mares mas profundos del océano: tu ser ilimitado y pleno, verano de inquietudes y de besos que se dan frente al espejo, diálogo de seres que son absorbidos en la nada.

Porque te pienso mi cuerpo se resuelve con el tuyo, mis preguntas encuentran tus respuestas y mi recorrido solitario (por tu cuerpo), se acompaña de palomas y de pájaros, se detiene en el vórtice de noche, de lunas solitarias y montañas subterráneas, sumergidas en el misterio tapizado de la carne, en la voz que se repite como el eco, repitiendo el mismo pensamiento de tenerte aprisionada entre tus muslos, hasta que el cóndor, majestuoso, lo eleve hacia el pico mas alto de la nada y se pose en tus pezones silenciosos y sedientos y tus pies pequeños y perfectos acaricien mis deseos.

Porque te pienso y te dibujo con la palabra linda mientras el agua se escurre por los pasajes sumergidos de tu vasta geografía, porque te pienso y los misterios del inicio de los tiempos caben en el hueco de mi mano, porque entonces sigo sin ti en mis pensamientos y ellos de nuevo me conducen al mismo continente, a las voces, los susurros, los lamentos de las noches por venir y por eso solo te pienso, mientras mis otros pensamientos sin pensar te piensan en tu cuerpo: la entrada al infinito a los otros universos paralelos, a los otros mundos que celosos nuevamente tus muslos los esconden.

Me lleno de ti

El blues de la cabaña







El mundo híbrido ya no es mágico, no hay burbujas encantadas 
ni cilindros encerrando papiros, manuscritos, códices de verdades 
no reveladas para el grueso de la gente y pide que algo mejor 
que las piedras y la nada sean descubiertos por los signos ocultos 
del conjuro escondido en un portal en que el viejo hooker cantaba 
“of big town”; ciudades grandes que se tragan mis palabras 
anzuelos  como máquinas rastreras a la búsqueda de espacios 
todavía no descubiertos por los sueños.
¿Por qué no acechar a la palabra que se esconde 
tras el sonido simple de una guitarra valenciana 
saliendo de un cuarto, a través de la ventana?

A Blusero, Oscar y Nacho, tres chamanes del Blues

I

El principio (o el Blues y su parte mágica)

 
En el final de los tiempos, o mejor dicho: en el principio del final de 
los tiempos aparecieron los guerreros dormidos para intentar romper 
el hechizo que sufría el planeta.

Todo comenzó con los cantos secretos de la tristeza que salían de las gargantas 
profundas para hablar de la injusticia y la maldad de los hombres, de la opresión 
que ha sentido una raza que en secreto conspiraba con el silencio al calor de 
las hogueras que resplandecían en las noches en que los espíritus de los 
prejuicios andaban sueltos  y los demonios conspiraban con los hombres 
para enfrentarse al espejo.

Las espaldas cansadas de los viejos, agobiadas de sol y horadadas por   
el látigo de la ignorancia y el miedo, soportando el peso de otras vidas 
ajenas a las suyas, marcaron la parte resonante de los pulmones para 
que, el lamento de su esclavitud y por la tierra perdida que les permitió 
ser gigantes en una ocasión, ya olvidada por la historia, se convirtiera 
en el sonido de los dioses y fluyera como un bálsamo para sus almas 
deseando volar al punto de partida, junto al  sonido del viento.

Las otras voces que fueron iniciadas de igual forma alrededor 
de la hoguera, en las cuevas que protegían los grandes secretos 
de los tiempos, poco a poco se fueron diluyendo al compás del 
olvido y la ausencia, de la supuesta libertad rescatada, de la tierra 
y la carne arrebatadas a los otros  dioses que encadenaron 
con engaños al que  robó el fuego para  los hombres en 
complicidad con otros inquilinos del Olimpo, escondidos 
entre las constelaciones del universo.

Mucho tiempo después y a pesar del aprendizaje de los hechizos 
y las recetas para elaborar los rituales con los símbolos, de descubrir 
la metáfora del círculo y la alegoría del fuego hecha música; ellos se 
olvidaron nuevamente de los agravios recibidos y desearon convertirse 
en los nuevos moradores del cielo. Otra vez el espejo enfrente del 
espejo para que al final la nada fuera la última reflejada; 
sin embargo, en  muchos lugares a destiempo fueron protegidos 
los cantos  al compás de los secretos, que con acordes musicales 
dejaban rastros  para encontrar las regiones del planeta donde 
se encontraba encerrada la fórmula del despertar de la conciencia. 
El mundo se fraccionó por un instante en el tiempo del universo 
y los brujos conocedores del ritual,  también fueron dispersos, 
escondiéndose con el humo entre las respuestas halladas al final 
del espejo y en otras ocasiones con el canto mudo de los pensamientos 
y perdidos en la inmensidad de las montañas o las profundidades del océano.

Las llaves se arrojaron a la hoguera y se transformaron mayoritariamente 
en árboles y las plantas creciendo bajo su protección y en otras ocasiones 
en sonidos que abrían las puertas de los sueños dibujados del bosque 
y el desierto.

Tuvieron que pasar muchas constelaciones para que de vez en cuando 
una llave se encontrara y una de ellas seguía olvidada por la soberbia.


II
La continuación (o el Rock y su parte cósmica)

La energía primaria  liberó a las partículas que se encontraban secuestradas   
en el cosmos, con la ayuda de las cuerdas de gato y las plantas 
de la luna, y viajaron con las nubes, por los mundos perdidos 
que se encontraban en los ojos internos del espíritu mientras  
 los brujos cantaban Blues con acordes celestiales para el consuelo 
de sus pupilos que absortos contemplaban los lugares sagrados 
donde los poetas alababan a los dioses de antaño: los protectores 
de los iniciados danzando alrededor de la hoguera al ritmo de 
los tambores elaborados con humo y piel de cordero.

En el principio, las cabañas perdidas en la inmensidad del bosque, 
escondían las almas de los que nunca quisieron ser esclavos; 
también eran las guaridas del coyote que se transformaba en pájaro 
y atravesaba el océano para despertar una vez más a los guardianes 
del sueño.

La educación de los monos y los pericos se tomó un largo proceso 
en que las comunidades del fuego y de la luna pudieron liberar al
conejo y las lagartijas de la trampa que sutilmente la serpiente elaboró.

Fueron despertados de un largo sueño en que la conciencia se 
encontraba en la otra esquina del cosmos, esperando al sacerdote 
junto a  sus utensilios para el conjuro, elaborados con el grito y 
los lamentos de la soledad, para ahuyentar al rastrero reptil 
hipnotizante; entonces el bosque encantado sirvió también de 
un refugio ideal para las flores bañadas por los murmullos 
luminosos de las estrellas convertidos en sonido después 
de que, en la ciudad de los dioses se decretara que la música 
era el último eslabón para salir de las gravedades oscuras.

El Apocalipsis dos veces anunciado en cada mil años terminó de 
colapsarse, solo quedaban vestigios, ruinas, cenizas y todos 
cantaban con los versos liberados que se encontraban guarecidos 
en la caja de cristal, vigilados por las brujas de la madrugada; 
los espíritus del bosque y del desierto, danzaban felices y 
próximos, libres de las ataduras nocturnas y de los sortilegios 
anudados por los cabellos de la luna.

En otros lugares en que la nieve simboliza el reto de la nada, 
el transporte del pensamiento que se ahoga en el propio 
lamento desesperado del silencio, esperaban ser liberadas   
de igual manera las eufonías atrapadas en el hilo de metal 
y las trampas para espantar al vacío. Entre los monjes tibetanos 
y los brujos, los druidas y los huicholes, se encontraban presentes: 
el gran señor del desierto, el señor del viento, la dama de la lluvia 
y la mariposa de las alas doradas viajando solitaria en un cayuco a 
través del río de los elefantes marinos.

El largo aprendizaje en que los alquimistas se hicieron hombres 
(de conocimiento) al entender los mensajes de las imágenes, 
dibujadas en las paredes de las ciudades ahogadas por 
la ambición de los ignorantes, fue una parte importante para 
que el verso pudiera terminarse.  Habían vencido al miedo.

La música era la forma de hacer poesía por esos tiempos. 
La máquina de destrucción no ha podido callar su reclamo.

Así nació el Rock.

Mayo 2008