viernes, 27 de julio de 2012

La espera



Entre la mística y la vanidad,
el puente de la soledad en un viaje sin rumbo,
en el desconcierto de las notas sin dirección
de una canción sin forma,
la espera se convierte en un ánima del vacío,
la esperanza rota
el erotismo fallido
por la ausencia del objeto amado.

 Los minutos, como siempre que el reloj es determinante,
se involucran en el juego solitario
de quien está inmerso en el discurso
de un tiempo sin eventos,
el lento transcurrir del pensamiento
por el turbulento andamiaje del desencuentro.

Los nombres que asocian el sentimiento
dibujan su silueta;
una mujer sin rostro,
o al menos el rostro diluido por el olvido,
los meses sin ella
que se construyen en el edificio de la ausencia
el recuerdo de un posible encuentro
en la lectura de una novela
o un ensayo sobre la historia no mostrada.



Los eventos de la catástrofe anunciada
como si fuera el sentimiento del primer milenio
de un relato recurrente  de sucesivas profecías,
la angustia por un futuro sin teorías,
la vuelta al círculo del caos
una posible solución de las desgracias
el anonimato de millones de seres con destino escrito,
el recuento por palabras de los emisarios del tiempo,
las diferentes ideologías de las predicciones
en una historia huérfana,
las ciencias sociales en el precipicio de su fracaso;
las religiones abandonadas.


La película del desastre mientras dos
se aman en medio de las ruinas
y el hombre ante la llegada de su par gemelo
como dos lunas sin sol en un jardín de piedras,
el sexo como faceta de la iluminación
combustible del dharma para pagar la cuota de paraíso.


La críptica como ciencia del desbordamiento
el espejo en la otra parte del mundo,
el universo simétrico en la divergencia del amor,
cáscara divina de la cópula universal,
símbolo de la fertilidad en un intento fallido de la tierra.

 La espera es la inercia del futuro,
la ley escrita de lo que es verdad irrefutable,
la muerte renacida,
la muerte que reclama su porción de vida,
la muerte como el otro lado del río,
espejo invisible
mágico encuentro en el binomio de la nada
realidad que no existe.

Contradicción que se estaciona por el tráfico de las palabras,
invención del hombre para su defensa ante lo inimaginable,
crucigrama del absurdo,
resolución del límite en el intento de ser dioses
tautología del destino,
es decir: inútil intercambio de ideas.

Solo queda su aceptación
como recurso finalmente recursivo,
masturbación metafísica,
templo de los idiotas para adorar al vacío.

Muerte,
círculo espirálico,
cuerda de reloj atómico,
palabra  desnuda en la profunda soledad del universo.
Sin esperanza.

viernes, 13 de julio de 2012

Mundo, mi cuate (De Narvarte..fragmentos)





Escuchar América era sentirme acompañado de Mundo y su increíble pasión por la música de Rock, recordar el concierto que asistió en sus vacaciones por el Paso Texas y las cervezas que se acomodó entre rola y rola, era recordar al amigo que siempre me estaba criticando y cuestionando con esa manera ácida de decir las cosas, molestas pero que al final de la plática me comentaba que se la había pasado muy bien, era recordar su carrito Renault verde con blanco, cuadradito, deambulado por las calles de Narvarte, y de vez en cuando quemando un cigarrillo que traía escondido en los dobleces de esos pantalones acampanados de mezclilla que eran su orgullo, lo que lo representaba como gran matador de Narvarte, platicar con el de sus clases de psicología y la pasión que poco a poco se iba a apoderando por ella , sus incursiones en la pantomima y el desarrollo de una personalidad que se fue formando solitariamente adquiriendo los rasgos de un carácter obstinado y decidido a conseguir sus metas.

Cuantas cosas no pasamos juntos… Aparte de mi iniciación con la yerba y los Rolling Stones, era acompañarlo al Chopo a intercambiar discos y platicar con sus cuates, como todo un acontecimiento en el corazón verdadero de la comunidad del Rock en México por aquellos años perdidos de finales de los 70. Ir al cine de vez en cuando (le gustaban las películas del nuevo cine alemán y en donde aparecían sus ídolos del Rock como David Bowe) asistir a la premier de 1+1 simpatía por el diablo con el y Ulises, recorrer los cafecitos cantantes que no calificaban de peñas ni de cafés cantantes quizás de hosterías como la del Pesebre por la colonia Florida. Hablar de la psicodelia y las cambiantes formas de esta sociedad que nos ahogaba y nos salvaba a la vez.
Platicar con Mundo, salir con el era todo un acontecimiento, un pase mágico a la manera de los pases de Carlos Castaneda, ahora que escucho una antología de América, ese grupo inglés americano, continuador e iniciador del verdadero Soft Rock me llevaba a otros puntos de encuentro en que los camellones de Cumbres de Maltrata y sus palmeras imponentes nos observaban en esa dialéctica urbana del “no hacer” y que sin embargo las metáforas y los acontecimientos extraordinarios fuera de la rutina se gestaban sin que nos percatáramos de ellos. “A ver esas chaaavasss” comentaba cuando pasaban por donde nos encontrábamos casi siempre en la esquina tomando una coquita en la tienda con sus uniformes de los colegios de monjas o escuelas para secretarias y la falda mas recortada que los uniformes de las monjas.

Mujeres, sol de las 6 de la tarde, ruido de claxon, gente caminando y los amigos que llegaban y se iban como si ese fuera la base para despegar a cualquier parte, al trabajo, ver a la novia, ir al cine, tomar un café o simplemente quedarse pegados en la esquina hasta que cerraba la tienda o nos aburríamos y decidíamos a tomar un café mas en nuestras vidas en los escasos cafecitos de la col Narvarte, ya que no queríamos emigrar de la cuadra, del barrio a la espera de las amigas y las mujeres inexistentes. Pero siempre eran las pláticas de la música el cine o cualquier libro que cayera en nuestras manos. Por Mundo había decidido escribir ese poema perdido llamado En una esquina de Narvarte platicando con el tiempo, por Mundo y toda la banda. Un poema en tres actos que quería convertirse en una historia de algún chavo que emergía del vientre de la ciudad abortado por el mismo ruido y el smog, el mismo cuento que quisimos presentar para el examen de admisión a la escuela del cine de la UNAM (el CUEC) y nos rebotaron completitos, las 7 puertas antes de nacer pero en fin, ese era Mundo, carismático, raro, inteligente, modesto y aparentemente reventado encerrando un espíritu fresa y aburguesado.

Con Mundo era Grand Funk y Gimme Shelter a todo volumen, Avándaro y sus cuitas y aventuras, la mota y los Rolling y su refresco de Orange, su visión del Rock progresivo con un grupo casi desconocido tocando música celta (Malicorne) comprado, canjeado en el Chopo, emocionarse con Marcel Marceau y ganar dígalo con mímica teniéndolo de compañero, Mundo era de los pocos que podía considerar que solo era Rock en su vida, en su manera de pensar, en su vestir, en su filosofía, para el no existía la política ni los movimientos sociales, ni la guerrilla, solo el Rock y la pantomima y el cine de Bergman y Wim Wenders.


Mundo era mas Jagger que Morrison, mas hombre de hojalata que Grand Funk y a pesar de todo esto mi cuate Mundo era fresa…

Vibraciones y el cine (de Narvarte,,, fragmentos)







Escuchar Vibraciones con Manuel Camacho se había convertido en todo un rito  para nosotros, confundí durante años su nombre con el autor Jesús Camacho, tanto fue su influencia, que nos tuvimos que aventar su libro de Cuando los Perros Viajan a Cuernavaca; las palabras con reverberancia del locutor y el rollo metafórico que se aventaba al presentar a cualquier grupo era una ceremonia en la que silenciosos no perdíamos ningún detalle al pensar que encontraríamos el hilo negro de la razón de ser del grupo.


Quizá los dos rollos que se me quedarían grabados para entrarle a la música fue cuando presentó por primera vez a Emerson Lake and Palmer con Cuadros para una exposición,  y a Mac Donal and Giles y Focus el grupo holandés; la primera vez que escucharía el sintetizador sería con Emerson Lake and Palmer, sabía que Walter Carlos había sido el iniciador según algunos comentadores de la radio, pero para mí, independientemente que en ese mismo programa, que esperábamos con ansias todos los días a las 9 de la noche (o era a las 10?), hubiera escuchado a YES y que Ulises me comentaban que eran superiores a E L & P;   para mi eran ellos los que me iniciaron en el gusto por el Rock Progresivo, como algunos le  llamaban, quizá porque habían desarrollado el tema de Mussorgsky que escuchaba en mis clases de audición musical en la Secundaria, aparte de que me sirvieron de fondo para escribirle a mi novia de Tampico que desesperadamente quería hacerla cómplice de mis descubrimientos musicales e intelectuales, como el día que le llevé toda mi colección de la revista Plural para que en sus ratos de ocio las leyera, que iluso, creo que nunca comentamos ningún artículo, pero yo estaba tocado por las ganas de leerlo todo, provocado por ese programa de Rock y las pláticas sobre la música que se extendían a las actitudes rebeldes o subversivas de  la época, sobre todo en las películas, si hacían referencia a algún libro o la propia música, correríamos a conseguirla preguntando quien tendría tal o cual disco o tal o cual autor, así comenzamos a leer a José Agustín y sus referencias a Narvarte y su gusto por los Rolling, lo cual nos hacía sentirnos orgullosos de pertenecer a dicha colonia ya que en parte nos estaba retratando, Inventando que Sueño, me gustó más que La Tumba y luego vendría Rey Criollo de Parménides García Saldaña muerto prematuramente, Gazapo de Gustavo Sainz. Pero no nos dejábamos engañar, algunos pensábamos que los Beatles no eran todo en la historia del Rock, aunque hacían cosas sorprendentes con sus arreglos en los que su música mezclaban cornos y otros instrumentos de orquesta como en Penny Lane, pero que podíamos decir de la influencia tan grande que tuvimos con todo lo oriental al introducir George Harrison la Citara y dar a conocer a su maestro Rabi Shankar a todo el mundo Occidental, así que por ahí comenzaron  aparecer los famosos Gurús, y las religiones orientales se pusieron en boga, que hasta por las calles de Tajin comenzó a sentirse la influencia con los libros del Tercer Ojo y Sidartha.

Es cierto que el Rock no eran los Beatles y teníamos esa discusión acalorada los que seguían a los Rolling, con su influencia blusera o a los Doors y algunos mas, los Beach Boys que siempre se me antojaban escucharlos en alguna playa y luego estaban los mas puros, los amantes del Rock pesado o de búsqueda,  los que escuchaba a Three Dog´s Nigth, Cannead Head o Ten Years After o The Cream o Joe Country and the Fish, a los que adoraban a Janis y Hendrix, o algunos que nos quedábamos con Tommy de Who y las canciones de Joan Baez, pero en realidad todos contribuían a que nos enriqueceríamos con la música incluyendo a los Creadence y las Supremas o a Power of Tower y Los Temptations, era un tutifruti en la que coincidíamos que en unos cuantos años cambiaron al mundo de la música y de la poesía en el habla inglesa.

En México aún no teníamos a nadie que no fueran grupos que se dedicaban a tocar con virtuosismo y reproducir canciones de los grupos antes mencionados, como Tinta Blanca, Tree Souls, quizá los Monjes, un grupo de vanguardia que nos caían bien por originales pero la revolución había comenzado y nos prestábamos a iniciarla o sentirnos parte de ella. Paradójicamente nunca pude escuchar (a lo mejor me lo perdí) a King Crimsom los padres del Rock Progresivo en ese programa, aunque McDonald and Giles habían salido de ese grupo.

Cuando vimos Billy Jack , aún no veíamos Testimonios Subversivos (Easy Ryder) con Peter Fonda y Jack Nicholson, pero la película medio gringa y todo nos había gustado, era algo así como la segunda parte de Nacidos para Perder y la cultura Hippie de San Francisco ya nos había bañado un poco con las lecturas de Angela Davis y un libro: Libertad encadenada que no tenía nada que ver con los panteras negras, las manifestaciones en contra de la guerra de Vietnam eran pan de todos los días por esa época y el Rock se estaba politizando, no nada más era la búsqueda de lo interior sino que había que cambiar lo establecido, y los Beatnicks comenzaron a darle paso a la cultura anticultura, al underground, lo sicodélico, Jinetes en la tormenta, Sky Pilot, Tommy, y Bob Dylan el poeta era uno de sus líderes.

Nos estábamos agringando de otra manera, odiábamos al imperio pero nos gustaban sus rebeldes sus artistas contestatarios, y fue cuando después de Massiel, comenzamos a escuchar a Los Folkloristas, y La peña del Condor, no sé si le daba el título por la canción de Simon and Garfunkel, pero comenzó a ser un punto de encuentro con nuestras raíces, para acercarnos a Joan Manuel Serrat y Atahualpa Yupanki, como si el Folklore no nada más era la Bamba y el Jarabe Tapatío, había más y también teníamos que buscarlo, pero la maquinaria ya estaba andando y cada vez mas veíamos cine americano menos cine francés o italiano, salvo las honrosas excepciones de Luis Buñuel con El discreto encanto de la Burguesía, y Repulsión con la bellísima de Catherine Denueve, de Ingmar Bergman con sus Fresas Salvajes, que me impresionaría demasiado con todas esas metáforas sobre el tiempo y después con Gritos y Susurros, que pasarían a formar parte de mi búsqueda perenne sobre la percepción del tiempo, después de haber leído La Montaña Mágica y por el Camino de Swam  y… Pedro Páramo,  Aura con sus cambios de tiempo y de personas, y Muñeca Reyna que después la llevarían a la pantalla.

Pero nuestros ídolos o películas que quedarían ahí, en la memoria para siempre de los último años de los 60 y primeros de los 70, serían Lejos del Mundanal Ruido con Julie Cristhie y Alan Bates, Justine, Los Días y Los Años, El desprecio con Kirk Douglas, El Retrato de un Rebelde con Oliver Reed y Orson Wells, película que vería con mi primo Raúl ya que era publicista el personaje igual que él, El Séptimo Sello, El Huevo de la serpiente y Los Malditos de Visconti, y Joe con Peter Boyle, película que nos impresionaba debido a que  veíamos reflejados a nuestros padres y sobre todo a los padres de nuestras novias, con  los reaccionarios de los suburbios en los Estados Unidos.

Para los 70´s ya comenzábamos a ver  las Muestras Internacionales de cine en el Chapultepec y las salas de arte de ese entonces nos proporcionaron películas como Uno + Uno Simpatía por el Diablo que fue todo un evento el verla con Mundo y toda la Banda, un documental histórico de Jean Louc Godar que realizó para la grabación de esa canción de los Rolling, Blow Up de Antonioni, Un ciudadano libre bajo toda sospecha, La clase obrera va al paraíso y Teorema de Passolini. Eran días que podíamos ver toda clase de películas al igual que Love History, Barbarella con Jane Fonda, Bob and Carol and Ted and Alice  que comenzaba a hablar sobre los Swingers o 3 ladrones en apuros con Donald Sutherland,  Mash,  Let it Be de los Beatles que veríamos con nuestras novias fresas y su hermanito como chaperón, mientras el hornazo se sentía a la entrada del cine Continental; ver Let it Be nos provocó la misma sensación que tendría después al ver Imagine cuando el sueño ya había terminado.

El ver todas esas películas nos servirían mas tarde para tener temas de conversación en la cafetería de la colonia, mientras nos hacíamos adictos de por vida al café.

Pero no dejo de reconocer que tuvimos que “aventarnos” Amigos (al menos la música era de Elton John) y Melody cuya canción de tema era de los Bee Gees y al final tocaban una rola de Deja que los niños jueguen o algo así con Crosby Still and Nash y que puedo decir de Love Story como lo comentaba anteriormente, era parte de nuestra cursilería como el ir a tomar el cafecito o el Té de Rosas a un café de las Lomas, con sillones confortables y mesitas, como si fuera una sala muy caquis, muchísimo antes de los Starbuks, que alguna amiga nuestra secretaria, se había quedado emocionada con el lugar y luego lo haríamos centro de apantalle para nuestras próximas conquistas con las niñas del Miguel Angel, o el Rossi,  era claro que teníamos amigas para el faje, novias cursis y novias fresas y una que otra reventada en donde entenderíamos eso de que las libertades sexuales se estaban generando poco a poco y los tabús de la mano sudada se estaban rompiendo para quitar las máscaras de las buenas costumbres.

Aunque de vez en cuando los sábados, nos íbamos a jugar Tenis a las canchas de la UNAM, nunca destacamos en los deportes pero las cascaritas que de tarde en tarde nos echábamos en la cuadra también lo hacíamos con la pasión de aquellos años, como si estuviera en juego nuestro honor porque en realidad si estaba cuando nos retaban los de Palenque o Peten al Tochito y sabíamos que todos ellos jugaban en los Gamos del CUM o los Cherokees de Ingeniería, o nos traían coraje porque alguna chava que les gustaba era novia de alguno de nosotros.

…  De Narvarte

jueves, 5 de abril de 2012

Narvarte (Fragmentos)... A mi cuate Jorge








A mi cuate Jorge

... Mi partida a Veracruz Se había convertido en una obsesión dantesca, como si fuera buscando a la Beatriz de mis amores,  por los planos entrelazados y los pasillos desconectados, los sótanos perdidos y el inframundo de las periferias citadinas, necesarias para rehacer los pedazos dejados en cada instante de mi vida, volver a pegarlos y cuando menos hacer un collage de ellos bautizándolo como “Por aquí me fui encontrando con la izquierda” o “ Por aquí me perdí por la derecha”, “Aquí me estacioné en la Narvarte” o al menos ese increíble título siempre dicho y soñado, y jamás realizado: “Rock o la posibilidad de que me ames así”. ¿Pero a quien o quienes lo estaba dirigiendo, si no a mi y mis fantasmas, a  mi y mis sueños logrados y no logrados aún”?

La melancolía junto con la confusión de ideas y un sentimiento desolado, me acercaban cada vez más a la reflexión de lo que siempre he tenido sin darme cuenta. Recorrer con mis recuerdos los tiempos en que todo era mágico, antes de que el “sueño se terminara” como alguna vez dijera John Lennon; me dejaba un compás de espera y de esperanza, que sin ser lo mismo se confundían en su definición. La mujer, siempre la mujer como pretexto, inicios de lo desconocido, viajes y lecturas para que me ayudaran a entender el mundo que me rodeaba en ese momento, siempre era aún en este momento; el símbolo de “lo otro”, la otra parte de mi sexo, más allá del pene y la vagina, de las sábanas sucias, después de encuentros efímeros o trascendentes, de atracones sexuales y físicos, o de viajes orgásmicos y eróticos, espirituales y existenciales, siempre como punto de partida o puerto de embarco y desembarco, estaba ella en los nombres de todas mis compañeras, amigas, tías, abuelas, maestras, vecinas, amantes, queridas que como sacerdotisas me empujaban a reforzar y ensanchar mis sueños y mis ideas sobre lo que me había tocado vivir. Eran el templo de mi soledad o de mis encuentros solitarios con el silencio cuando se encontraban ausentes de  todo misterio y habían resuelto el teorema, la vuelta de hoja de un calendario que se acumulaba por los años desgajándose en esos fragmentos de tiempo interrumpidos, en medio de palabras y escenarios disímiles, antagónicos, excluyentes y que sin embargo integraban el reloj personal de mi existencia; a través de ellas había recorrido los pasillos de la Facultad, los campos de la Universidad, las playas vírgenes del Pacífico, las playas infestadas de turistas, las campiñas y las montañas perdidas en la sierra de Oaxaca, los montes del sur de Chiapas, Comitán y San Cristóbal, Palenque, Xochicalco, Tajin, Teotihuacan, las cabañas del cobre y las viejas calles casi derruidas por el abandono del presupuesto de una ciudad (antes mas) hermosa como la Habana.

Pero aparte de María Teresa, Concha, la hermosa mujer de Puerto Ángel, Andrea, Diane, y esa legión de ángeles que me acompañaban desde que fui destetado, estaban las imprescindibles, la trilogía de mis pasiones y desamores, la dialéctica de la divina trinidad, el desdoblamiento de un solo espíritu en tres cuerpos, las que no fueron narvartianas pero que  fueron Narvarte y la Nápoles y la colonia Guerrero y Satélite y Echegaray y Tlalnepantla, desvanecidas entre ese manto protector de los locos que habitamos la Ciudad de México, y anexas.

Fueron Layla de Erick Clapton, Una mujer con sombrero de Silvio Rodriguez, El amor te hace niña de Nicola Divari, Los versos del Capitán de Neruda, Táctica y Estrategia de Benedetti, Imagine de John Lennon, Quiero la Poesía de Duo Sur, las manifestaciones con el PSUM, las pláticas clandestinas con el guerrillero seminarista en el comedor de mi pequeño departamento, El viaje a Palenque y Puerto Escondido, El Blues de la cabaña de la carretera de Los Doors, las noches de cabaret, el Tour nocturno del Follies, El Closet, El 77 y La Camorra, buscando como desesperado el perdón y la culpa,  y tantas cosas mas que fueron y que no fueron, que las tres se confunden en mis recuerdos, las tres se fusionan en mis pensamientos hasta volverlas una y ninguna, tres etapas tres momentos que como metáfora del desencuentro o símbolo de lo que no fue (con Diane), aferrado las quise encontrar en las viejas calles de la Habana, o las mismas calles repetidas del barrio de la Huaca en Veracruz, sin haber salido de ese espacio insulso y repetido de la colonia Nápoles, antes Narvarte y la vieja calle de Tajin, antes los arroyos de Tierra Blanca o los lotes baldíos de la colonia del Valle en que los pepenadotes almorzaban, entre otras cosas, los mismos saltamontes que atrapaba para después dejarlos como bocados exquisitos cuando el estómago no sabe de arte  (supuestamente) culinario sino de hambre, solamente hambre que se confunde por las vísceras con el Rock, o la Poesía, o la misma noche infructuosa en búsqueda de una caricia comprada; jugar a no dejarse fichar y apostar con el compañero de juerga aunque siempre quedábamos empatados con nuestros bolsillos vacíos y solo nos quedaba el consuelo de refugiarnos en el tugurio en que por 10 pesos podíamos escuchar en vivo alguna canción de Rock y entonces, nuevamente apostar que  el alcohol nos hiciera olvidar que la causa de nuestros itinerarios nocturnos, era la decepción de no encontrarlas, de no tenerlas, de no sentirlas.

Este viaje era el viaje del desencuentro, de las convergencias divergentes, tratando de rescatarme por medio del pasado, por un solo conducto espacial que era Narvarte diluido entre tantos lugares y aconteceres, recuerdos y permanencias, y siempre esa depresión que se desvanecía con cosas tan raras como un poema, una canción, la rutina como paréntesis de la misma y puta soledad, el vacío de las mujeres que navegaban por mi cuarto y mi propio vacío entre galletas saladas y café "Oro" como único alimento después de noches de parranda o de glamour, según fuera el caso.



domingo, 11 de marzo de 2012

Respuesta al ceremonial de espejos de Waldo López



“En el ceremonial de espejos
nos zambullimos en mares desconocidos
para colectar auroras, ensueños y naufragios.
Ahí en la colmena celestial
donde la palabra es la abeja reina
pulsamos las cuerdas del infinito,...” Waldo López


En el lugar insoportable del hastío me sacude la palabra
como una colmena embravecida
asisto al ceremonial de los espejos y con cautela me refleja
en su inmenso peregrinar hacia la nada
en ocasiones existo
y en otras ocasiones mi fantasma deambula como imagen
sin alma y sin reclamos.
formo parte de el
y es cuando la letra se dibuja en el espacio virtual del infinito
la realidad se aleja en un tren de oraciones ahogadas
en el fúnebre silencio de los muertos
las metáforas despliegan su abanico de significados.
La sensación de estar vivo me atormenta en la tragedia
de este relato infernal de ser parte del enjambre.

De ser el cuerpo de un monstruo
creado en las arenas de la sangre
derramada
en el lento desollar del espíritu
de los que no pueden gritar.

El reclamo es un tiempo que se colapsa 
en la gravedad del inconciente
la otra parte de mi indiferencia a
nte el asesinato del planeta.

Muero lentamente sin percatarme 
en la dualidad del espejo,
los que somos convertidos 
en lo que no deseamos ser,
nuevamente el canto de la desesperanza
y ante la palabra, como último recurso,
la conducimos por el pasillo de la tragedia 
que nos devuelve las imágenes
de lo que algún día pudimos ser
y en este columpio de lo eterno
entre las nubes de la fatalidad, 
la fiesta del vació nos emborracha 
con su silencio clonado
para la satisfacción de nuestro yo 
perdido en el anonimato.

Somos una obrera más en la construcción del suicidio
el  pájaro carpintero repiqueteando el eco del ozono
el diluvio en instantes que se repite en el reloj del infinito
que nos conduce al destino de nuestro propio epitafio.

Como dices: “un ceremonial de espejos”
la imagen repetida en miles de fragmentos 
que nos hace recordar la historia
y enterrarla entre los espejos 
de la repetición del bucle
donde “la abeja reina” se posa 
en “las cuerdas del infinito”
lo que nunca hemos sido 
que sin ser lo que somos
nos refleja la historia intermitente 
del primer asesinato, la quijada del burro 
como símbolo del crimen
a este espejo enorme que se desintegra 
en la oscuridad del vacío
y que en algunos instantes de luz perdida 
nos regresa a la nada.

Somos la vomitada de un sueño equivocado
aprendemos a salvarnos con la palabra 
y se nos olvida el verbo
como origen del caos,
el verdadero enjambre de lo impredecible
donde se gesta el advenimiento 
de la fatalidad y la dicha
como siameses de la propia realidad.

Gracias por el “Ceremonial de espejos”

viernes, 16 de septiembre de 2011

Vuelo hacia ti

 
El dolor es un pájaro que vuela ignorando el infinito.
 En el cielo, la flor es parida en el vacío.

Mis emociones son congeladas por los recuerdos de la música mientras escucho al  espíritu sagrado en esa combinación reflejante de la búsqueda de la identidad perdida, sacudiendo las capas de cultura desechable que a pesar de todo erosiona la piel de la tierra y endurece al silencio.

Ella espera el momento de estar nuevamente juntos fertilizando el continente donde habitan  nuestras necesidades para que pueda surgir el advenimiento de los coros de ángeles en el momento mismo de la muerte del planeta.

Las islas de todos los lugares y confines del mundo se integran como un rompecabezas terminado por el lamento del Nahual.

Vuelo hacia ti en las estelas que deja el águila y en el murmullo de la serpiente, en la trayectoria del búho blanco anunciando el encuentro de los amantes.

Entonces los vigilantes de los recintos sagrados se preparan para esperar el momento crucial de la ruptura, de la posible conquista del símbolo divino hecho piedra y polvo, arroyuelo seco en el surco del pasado que dibuja el camino de la historia

El sacerdote de la invención junto a su madre y el hijo bastardo en el tren que los conduce en el viaje barato por  el único intento después de dos mil años de apagar la llama del infortunio disfrazada de los derechos del hombre en otro continente que reinventó la historia en un mapa tautológico de silogismos muertos.

Pocos comprenden el mensaje oculto en el tráfico de las ideas que desgraciadamente se disiparon en el humo de la hierba sagrada extinguiendo la esperanza del reencuentro con la magia.


Tuvieron la oportunidad y no la aprovecharon cuando el arco iris emergió de su propio espíritu difractado en el acorde luminoso de las cuerdas tensas o el viento silbando en el caleidoscopio de metal; lograron la unión de todas las melodías desde el nacimiento del grito; desde la ventana irrepetible vieron pasar sus ilusiones en el tren de la esperanza dentro de un cuarto sin mácula.

Todos quedaron atrapados en la caja de las resonancias, algunos regresaron al polvo con una molestia de fracaso a pesar de haber sido gigantes y haber jugado con la magia del fuego, todos nos quemamos en algún momento y de cenizas remontamos el irremediable camino hacia el final.


Alguna vez nos reunimos alrededor del viejo chamán platicando historias de brujos que se perdieron en su propio canto, los ahogó su vomitada de silencios no digeridos y el pequeño  Juan no pudo encontrar la escalera para llegar a la planta de habichuelas.

El susurro de esa larga noche de lo que llamamos Rock y los duendes convertidos en fantasmas no alcanzaron a encender de nuevo el fuego.

De nada servía que todos viniéramos de "Lucy" en un cielo de diamantes, la vieja abuela que pudo reencontrase con el cielo a través de los que hacían hablar y sin embargo se perdieron en una taberna al lado del camino.


(de nada sirvieron los cantos de la mujer maíz, de la mujer agua, de la mujer poeta)

Para nacer hemos de morir antes y no lo comprendimos como los viejos artesanos del espejo tampoco lo hicieron cuando transformaron el humo en monolitos lunares al lado del templo del dador de vida.

Vuelo hacia ti para refugiarme en tus brazos y bailar en tus caderas  con los cantos de los sacerdotes de Ibis.

El amor es la sensación desnuda de la soledad para compartirla con la nada…..

Astarté, la reina de los dioses, espera en el gerundio de los hombres pájaros y los brujos que se esconden en el humo del copal, la solución en una ecuación de espejos quebrados por el fino lamento en una noche de Rock.

jueves, 16 de junio de 2011

La trampa


Yo te elijo,
con la crueldad del labio
que se cree palabra
-pero nada dice-,
y me hago tinta lunar
para que me escribas tu versos
en los alrededores impuros de mi deseo...  Elegido.- María Laura


La mente elabora trampas silenciosas
a los días inmersos en el mar de la rutina
los hace naufragar en sitios que rescata
de un universo complejo de palabras

Los deseos se transforman en dibujos
que se plasman en el papel de arroz
y la palabra es el principio y fin

Porque cuando dibujas una palabra
describes el paisaje donde se encuentra
incrustada
y es la piedra,
la arena,
El agua que se escurre
por las faldas
de la montaña
y fluye
hacia
un arroyuelo de metáforas

es el color tornasolado de las hojas
en un tiempo que el otoño hace infinito.

Pero también le das un pronombre diferente
elaboras crucigramas por tu cuerpo
como un manojo de huesos sin forma
y en cada respuesta se pueblan de la carne
que hace falta para dibujar el beso
o ese roce silencioso de los muslos
y el contorno de tus labios.

En las cuencas que esperan tu mirada
hay una palabra que se llena de luz
para que que tus ojos miren
hacia un lugar que aún no existe
y con callada artesanía has inventado.

Has deshecho el mundo en un pedazo de papel
y en una pantalla de electrones
construyes tus preguntas
con los versos que esculpen los deseos
en el sentimiento de la ausencia
ese contante invento de inventarte
en la radiografía de tu carne
y de tus besos
despoblarte de geografías que se repiten
por todos los huesos de tu alma,
descubrirte entre los fantasmas de tu cuerpo;

tus pies se han descalzado del milagro
desnudos buscan cobijo en la espalda
que en ocasiones el verso le construye alas
y eres un ángel sexual y trashumante
en un periplo de silencios laberínticos
La palabra es un festín de encuentros
entre los dedos de una mano sin cuerpo
que en su lectura ciega llena el espacio de tus besos
dibuja la promesa del encuentro en otro verso
le regala pistas al interlocutor imaginario
deseas que sea el otro, el que no existe
el que provoca rebelarte de tu instinto
el que encarna de sueños tu esqueleto
el tiempo,
tu silencio,
tu accidente
el mundo detenido en un acento;
mueles el tiempo al quedarte detenida
en algún escondite de tus sueños
solo el verdugo de tu silencio,
el verso
y entonces
el beso,
el encuentro
el amor entre dos seres
sin cuerpo
se transforma en país de desahuciados
un paraíso
cuando el lector de tus deseos
resuelve crucigramas por tu piel
y puebla de criaturas sin tiempo,
a un bosque de esperanzas,
una metáfora
la imagen de una Eva sin manzana
a una nación de verbos sin espejos

y nuevamente tu cuerpo
es un universo de palabras
los doscientos seis inquilinos que te habitan
se trasladan de un punto común
y rutinario
a otros puntos que son imaginarios
ciudades que no han sido conquistadas
o poblaciones de almas en pena
aliadas de la magia
ayudantes del hechizo
para atrapar Odiseos,
Jasones,
Teseos,
descubrir al dios que hay dentro del cisne,
romper el mito de que el mito existe
y refrendar al cuerpo inventado por tus versos
Eros vencido por un Tanatos victorioso
en la batalla de la muerte con tus versos
la imagen misma,
el esqueleto,
la calavera
como contraparte del espejo
mujer sin banderas cuando escribes versos
hechicera que vuelas en el oscuro cielo
del deseo
que ha sido trastocado por el verso
en un país imaginario
donde quedé atrapado.